JOSÉ A. SECAS [►]



José A. Secas es, hoy por hoy y sin lugar a dudas, el máximo exponente de la Canción Ecléctica y uno de los artistas más polifacéticos y completos del mundo mundial. Sus escasos conocimientos musicales y su limitado registro de voz no le suponen handicap alguno a la hora de presentar su trabajo. Por la cara.

El problema de autoestima (por exceso) que experimenta, unido a una desfachatez incomprensible dada su situación y edad –por otro lado muy propia de los artistas de su clase- compensan con creces los prejuicios y sospechas que puedan levantar esta singular propuesta entre el común de los mortales y más entre los que le conocen…

José nació el primero en una familia numerosa donde la música era más que una pasión para un padre que tuvo que renunciar, hasta su jubilación, a cantar en un coro. Escuchaba zarzuela, a Jorge Negrete y otros discos sorpresa de Fundador tanto o más que pura y dura música clásica; sin concesiones. Mientras que cantaba con el coro del colegio, en misa o en la tuna, y hasta llegar a formar parte de El Caldero, le ponía la oreja (y se quedaba con la copla, ojo) a la omnipresente radio de la asistenta o de la abuela y a los discos de la hermana de su amigo de la niñez y adolescencia, que era ye-ye.

Con la cabeza bien caliente a base de encontronazos, refriegas y escarceos con la poesía, el teatro, la fotografía, el cine y otras bellas artes y actividades artísticas, pseudoartísticas y parartísticas, llegó a la mili y le dio una pena tan grande que comenzó a componer y a cantar sus canciones. Por aquel entonces ya tocaba la guitarra de oído lo suficientemente como para, con los cuatro acordes básicos, expresarse con cierta credibilidad, por así decirlo…

Sus “estudios” en Madrid en plena movida (82-86), sus desencuentros amorosos, flirteos con ciertas sustancias perjudiciales para la salud y estancias estivales en Ibiza como animador (y como cantautor) no hicieron más que empeorar las cosas y precipitar los acontecimientos. Fruto de esta concatenación de impactos culturales, físicos y metafísicos y de la efervescencia cacereña de la época, fue la creación en su ciudad, con los amigos de toda la vida, del grupo Percance Laplace con quien acarició la fama y la gloria: ganaron un concurso regional, hicieron una gira internacional y grabaron una maqueta normal que tuvo un éxito casi total…( la verdad es que la experiencia no estuvo nada mal).

Después de desaparecer de la escena durante más de tres lustros, ahora le da la ventolera de poner en circulación unas pocas (quizás las mejores de entre las últimas) de sus más de cien canciones para que se sepa lo que es bueno.

Aunque lo ha intentado por todos los medios durante los últimos treinta o cuarenta meses, no ha conseguido montar una banda propia y ofrecer un sonido de grupo; así que se ha liado la manta a la cabeza y ha contratado los servicios de un gran músico, productor y técnico para presentar unas canciones dignas de sus orejas.

[...] Martán Z. CRÍTICO


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